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Comentario a la figura literaria de Antígona  
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Comentario a la figura literaria de Antígona

Antígona, metáfora y símbolo de un proyecto cultural alternativo

Se revela así la verdadera y más honda condición de Antígona de ser la doncella sacrificada a los ínferos sobre los que se alza la ciudad. Pues que los antiguos no ignoraban que toda ciudad está sostenida sobre el abismo, y rodeada de algo muy semejante al caos. Su recinto, pues había de ser doblemente mantenido, sin contar con la otra dimensión, la de los cielos y sus dioses. Una ciudad se sostenía entre los tres mundos. El superior, el terrestre y el de los abismos infernales. El mantenerla exigía sacrificio humano, cosa ésta de que los modernos no podrían ciertamente extrañarse. El sacrificio de una doncella debía de ser un antiguo rito. Y ello tampoco, en verdad, debería suscitar asombro. El sacrificio sigue siendo el fondo último de la historia, su secreto resorte. Ningún intento de eliminar el sacrificio, sustituyéndolo por la razón en cualquiera de sus formas, ha logrado hasta ahora establecerse (...)

Es la fraternidad, sin duda alguna, lo que aflora, lo que se presenta como naciente protagonista, como necesario protagonista redentor: lo que va a destacar el nudo del mal; es la relación entre una hermana sufriente, fiel, esclava y un hermano que regresa portador de la libertad, heredero, sin duda, al menos en su pretensión, de la autoridad del padre según una nueva ley nacida de la ley que se insinúa (...)

Toda, toda la historia está hecha con sangre, toda historia es de sangre, y las lágrimas no se ven. El llanto es como el agua, lava y no deja rastro (...)

Le dice la harpía a Antígona: ¿sabes si contigo sueña alguien?
Antígona: quieres decirme que nadie me ama, ni me teme. En cambio a ti...
Harpía: a mí, me temen. A ti, alguien te ama. Es lo mismo.
Antígona: no, es todo lo contrario. La ley del Amor es muy distinta de la ley del Terror y ni siquiera se puede decir que sean todo lo contrario (...)

...Antígona: los sacrificios no bastan a la hora de la verdad, cuando ha de lucir la verdad...
Polinices... no me respondes, hermana. He venido ahora a buscarte. Ahora, no tardarás ya mucho en salir de aquí. Porque aquí no puedes quedarte. Esto no es tu casa, es sólo la tumba donde te han arrojado viva. Y viva no puedes seguir aquí; vendrás ya libre, mírame, mírame, a esta vida en la que yo estoy. Y ahora, sí en una tierra nunca vista por nadie, fundaremos la ciudad de los hermanos, la ciudad nueva, donde no habrá ni hijos ni padre. Y los hermanos vendrán a reunirse con nosotros. Nos olvidaremos allí de esta tierra donde siempre hay alguien que manda desde antes, sin saber. Allí acabaremos de nacer, nos dejarán nacer del todo. Yo siempre supe de esa tierra (...)

Desconocido segundo: Antígona: ven, vamos, vamos.
Antígona: Ah, sí. ¿Dónde? ¿Adónde? Sí, Amor. Amor tierra prometida (...)

(«La tumba de Antígona» en el libro de María Zambrano, «Senderos», Anthropos Editorial, 1986, pp. 202-203, 211, 230, 241, 251, 265)

Antígona es una figura literaria que se convierte ahora en símbolo y metáfora de nuestro quehacer y debate que nos convoca a dialogar en esta estructura de asociación. Ella con su audacia, motivada por la piedad, se siente capaz de desafiar al tirano en la ciudad fundada en el sacrificio y en la sangre. Pero ella prefiere cumplir con el sentido de su piedad fraterna, con el hermano muerto en el combate como enemigo, antes que aceptar la orden del tirano que exige el cumplimiento de la ley de la ciudad que prohíbe enterrar a su hermano muerto como enemigo de la ciudad. Antígona desafía esta ley y prefiere dar curso a su conciencia y enterrar a su hermano aun a costa de su vida, de ser enterrada viva en una tumba. Ella afirma con toda contundencia y actualidad que la conciencia personal y la piedad fraterna prevalecen frente a cualquier otra ley o costumbre. Lo cual significa un desafío frente a ciertas imposiciones ideológicas limitativas de un comportamiento íntimo y según conciencia. La figura de Antígona nos anima a establecer un debate en tanto diálogo y conversación con la diversidad y pluralidad de lo real. En este Club el sentido del debate ha de ser siempre el diálogo fundado en la conversación como vínculo con lo diverso. Seguir el camino de Antígona supone deconstruir el fundamento de la ciudad tradicional que establece su fundamento en la sangre y el sacrificio, el encuentro en armonía con el otro ha de ser la raíz de la nueva ciudad. Y así dice Antígona: “Nací para ti, Amor, me devora la piedad de piedra”. O también “la persona resiste a la luz en los mejores casos tanto como la busca".

La dinámica del debate que aquí se propone implica siempre rupturas, porque lo importante es escuchar al otro y el encuentro con el otro siempre ha de suponer cambio de perspectivas. De este modo se cumple el objetivo fundamental del Club: dialogar para innovar e inventar mental y socialmente. Antígona nos invita a una creación de nuevos valores que den sentido y simbolicen la construcción de una nueva ciudad.

Ángel Nogueira Dobarro


Club Antígona Associació Cultural
Tel: +34 93 697 22 96
Correo electrónico: consultas@clubantigona.com

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